Científicos españoles piden replantear las medidas para evitar el contagio por aerosoles

Científicos españoles coronavirus

 

Investigadores españoles piden sustituir control de aforos por medición de CO2 o uso de mascarillas

Un centenar de investigadores envı́a una carta al Gobierno en la que afirman que las limitaciones de aforo no son efectivas y piden sustituirlas por medición de CO2 o uso real de mascarillas. Cien cientı́ficos han enviado una carta al Gobierno central y a los Ejecutivos autonómicos en la que piden «replantear» las recomendaciones sanitarias sobre los aerosoles por su «papel dominante en el contagio en interiores (tanto a cortas distancias como compartiendo el aire de una habitación)». Sobre todo, sostienen que las limitaciones de aforo «tienen escasa justificación técnica y deberían sustituirse por criterios de salubridad efectiva del ambiente interior», como la medición de los niveles de CO2 o la obligatoriedad real del uso de las mascarillas. Los firmantes de la misiva, que pertenecen al grupo de investigación ‘Aireamos’, subrayan que «existe ya un amplio acuerdo para conceder prioridad máxima a la reducción del riesgo de contagio por inhalación del virus«, pero aseguran que en España »la implantación de estas medidas está siendo extraordinariamente lenta, y muchas veces se realiza de forma parcial o incorrecta«.  

 

 

El peligro de los contagios por aerosoles

En concreto, los investigadores proponen ocho lı́neas de actuación para evitar los contagios por aerosoles,  una cuestión que ya tratamos en el blog de Clyma hace unos meses. La primera de ellas se centra en las mascarillas, «una de las herramientas de protección más eficaces». Piden que se retiren las que no están homologadas y reclaman que se proporcione a la ciudadanı́a información clara sobre su correcta colocación y ajuste. «Estimamos que los defectos en el uso real de mascarillas están reduciendo su eficacia a menos de la mitad, lo que se traduce en una enorme cantidad de contagios que podrían evitarse«, aseguran, además exigir la obligatoriedad del uso de este elemento de protección »en el interior en lugares de trabajo, donde se comparte el aire interior durante muchas horas, aunque se mantenga la distancia de seguridad de dos metros«. También piden fomentar las actividades al aire libre, donde el riesgo de contagios es «20 veces menor que en interiores»; enseñar a ventilar correctamente; la utilización de medidores de CO2, «la mejor solución tecnológica de bajo coste disponible para verificar en cada momento si la ventilación es suficiente o si es necesario incrementarla»; y reclaman a las administraciones que informen sobre los beneficios, y también contraindicaciones, si las hubiera, de algunas tecnologı́as de limpieza de aire, como el filtrado de alta eficiencia (los conocidos como filtros HEPA), la tecnologı́a UV-C, la fotocatálisis, la ionización o el ozono, entre otras. Los cientı́ficos hacen una llamada especial de atención para los centros educativos, que hasta el momento han recibido «información ambigua e incluso contradictoria» sobre los sistemas de protección. En los colegios resulta «imprescindible implantar de manera generalizada estrategias optimizadas de ventilación con aire exterior, utilizando medidores de CO2 y ventilación continua, cruzada y distribuida», destacan.  

 

 

 

 

Establecer criterios específicos y comunicación eficaz

En su carta, los autores piden «establecer criterios cuantitativos y concretos, bien en términos de caudal de ventilación o de límites de CO2 (…) desde instancias oficiales deberían establecerse como valores de referencia los límites de 700-800 ppm (hasta 1000 ppm si hay filtración suficiente) propuestos en diversos documentos», según argumentan, y prosiguen: «Las limitaciones de aforo tienen escasa justificación técnica y deberı́an sustituirse por criterios de salubridad efectiva del ambiente interior (p. ej., en términos de niveles de CO2, además de otras medidas imprescindibles como el uso de mascarillas). Esto debe venir acompañado del desarrollo de procedimientos de verificación y normativas (o, simplemente, adopción explı́cita y adaptación de algunas ya existentes), como forma de garantizar un bajo riesgo de contagio y también de proporcionar a empresas y autónomos el marco de referencia concreto y estable que necesitan y vienen reclamando«. Finalmente, los cientı́ficos resaltan la importancia de «comunicar de manera eficaz las ideas básicas sobre la transmisión de SARS-CoV- 2 y las medidas de prevención» con el objetivo de que «la población comprenda la lógica de las normas que se dictan desde la administración y sea capaz de razonar cuál es el comportamiento idóneo en cada situación». Entre los firmantes, se encuentran varias sociedades y consejos sanitarios y los profesionales y cientı́ficos Antonio Alcamı́, Juan JoséBadiola, Raquel Bello-Morales, Tomás Camacho, César Carballo, César Dopazo, Adolfo Garcı́a-Sastre, Concha Gómez, Esperanza Gómez-Lucı́a, Elena Jiménez, Jeffrey V Lazarus, Isabel Marı́n, Xavier Rodó y Margarita del Val.

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