¿Cómo mantener limpia una comunidad de vecinos?

Mantener limpia una comunidad de vecinos

 

Consejos para mantener limpia una comunidad de vecinos

Mantener limpia una comunidad de vecinos es importante una tarea colectiva en la que deben participar todas las personas que residan en el edificio. En más de una ocasión hemos mencionado en nuestros artículos la importancia de la limpieza no solo en el día a día, en nuestro hogar, sino también en el trabajo –en oficinas, fábricas, hospitales, etc.–, en espacios comunes de todo tipo… en general, en todos los sitios que frecuentamos a diario.

Así pues, ¿cómo no iba a ser importante la limpieza también en nuestra comunidad de vecinos? Puede que lo sea incluso más, de hecho. Debemos ser conscientes que la comunidad de vecinos en la que vivimos no es, como suele decirse en ocasiones, “de nadie”, sino, al contrario, una extensión de nuestra propia vivienda. Por ello, mantener limpio un edificio comunitario no requiere sino ampliar las normas de higiene que aplicamos en nuestra casa, a todo el edificio.

Una comunidad de vecinos limpia y cuidada es sinónimo de tranquilidad y bienestar para todos los que viven en ella. Bienestar colectivo que, como decíamos, parte de una tarea que también es colectiva.

Algunos de los principales puntos que podemos cuidar para mejorar la limpieza de nuestra comunidad son los siguientes:

 

Establecer horarios para la recolección de basura.

Para que la basura no se acumule, sobre todo en las comunidades de mayor tamaño, es importante establecer horarios para su recolección. De esa manera, las personas que se ocupen de este trabajo podrán sacar toda la basura de golpe, y no quedarán bolsas expuestas durante horas. La correcta gestión de las basuras es fundamental para evitar que surjan malos olores que pueden empeorar la calidad del aire interior e incluso, a la larga, provocar que surjan plagas.

 

Colocar papeleras y hacer uso de ellas.

Mantener limpia una comunidad de vecinos también ofrecer facilidades a los residentes. Este consejo, que también se aplica sobre todo en las comunidades de mayor tamaño, es un buen ejemplo: para reducir la tentación de arrojar papeles y otros desperdicios al suelo, debemos tener papeleras en los lugares más frecuentados del edificio. Y, por supuesto, debemos ser consecuentes y hacer uso de ellas.

 

Vigilar a las mascotas.

Debería ser evidente, pero nunca está de más recordarlo: si tenemos mascotas, debemos hacernos responsables de ellas. Esto incluye recoger sus deyecciones y depositarlas en la papelera más cercana, en un contenedor… en definitiva, en cualquier lugar menos en el suelo. Además, debemos evitar que orinen en el interior del edificio, y es recomendable también llevar una botella de agua para limpiar por encima los orines en otras zonas, exteriores pero parte de la comunidad, como los patios.

 

Mantener el garaje en buenas condiciones.

La limpieza del garaje forma parte del mantenimiento de la higiene en el conjunto del edificio. Por ello, deben tomarse las mismas precauciones que en el resto de zonas, y limpiarlo de forma periódica, con especial atención a los residuos generados por los vehículos (como, por ejemplo, manchas de aceite).

 

Mantener limpia una comunidad de vecinos puede ser complicado, sobre todo en el caso de que haya muchos residentes. Más allá de las normas que debemos seguir en nuestro día a día, que sin duda son importantes, la mejor medida que  podemos tomar es contar con una empresa de limpieza profesional que se encargue de mantener nuestra comunidad en las mejores condiciones.

Y ese es el servicio que queremos ofrecerte en Clyma. Llámanos al 94 415 10 22 o rellena nuestro formulario y te explicaremos, sin compromiso, cómo podemos ayudarte.

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